La regla de los 20 segundos

Hace unos días leí en el blog de Carlos Rebate un artículo que me llamó la atención y me gustaría compartir con vosotros:

Parece un post largo, pero merece la pena, la regla de los 20 segundos tiene un potencial enorme para ayudarte a forjar hábitos positivos y eliminar hábitos negativos. Y lo que eres y lo que serás está en gran parte condicionado por dichos hábitos.

La regla se basa en que todas las acciones que llevamos a cabo requieren de cierta “energía de activación”. De modo que si queremos que algo se convierta en un hábito será mucho más fácil si reducimos la energía que necesitamos para activarlo, y, por el contrario, si queremos eliminar un mal hábito tendremos que aumentar la energía que necesitamos para activarlo.

¿En qué se traduce esto? Si quieres desarrollar, por ejemplo, el hábito de tocar la guitarra, la mejor manera sería teniendo la guitarra siempre a mano, en un lugar visible, en un radio de 20 sg. (así reduces su energía de activación). Si es posible encima del sofá del salón. Por el contrario, si tienes la guitarra en su funda y en lo alto de un armario, aunque parezca que está cerca y accesible, si quieres tocarla tendrás que subirte a algo, sacarla de su funda, llevártela al salón, o a algún sitio donde puedas tocar, aporrearla un rato, y ¡después guardarla! (me da pereza hasta escribirlo) 🙂

Otro ejemplo. Si quieres aprender sobre algún tema y quieres leer sobre ello, ¿qué tendrías que hacer? Poner el libro en un sitio donde puedas verlo y cogerlo todo el rato. En la mesilla del salón, en el cuarto de baño, o donde más posibilidades tengas de que la energía que gastes en sumergirte entre sus páginas sea mínima. Si lo tienes en una estantería detrás de una puerta de cristal y un montón de adornos… no lo cogerás, aunque parezca que está a mano.

Un ejemplo más. Si quieres desarrollar el hábito de correr cada mañana temprano, lo mejor sería dejar toda la ropa de deporte preparada la noche anterior (o acostarte con ella si te dejan). Si tienes que andar buscando las zapatillas, pensando qué camiseta te pones, si los pantalones de deporte están limpios o dónde están los calcetines, tendrás que tomar tantas microdecisiones que te costará más vencer la energía de activación. Si todo está listo, te levantas, te vistes y a la calle.

Los tres ejemplos anteriores suelen generarnos sensaciones placenteras que nos hacen sentir felices, pero, ¿por qué no los ponemos en práctica? ¡Muy sencillo! Porque requiere mucha menor energía de activación pulsar el botón de encendido del mando a distancia de la tele o coger el smartphone (que lo tenemos a mano siempre) y dar un par de vueltas por algún sitio vagando sin rumbo.

Si quieres evitarlo, prueba a incrementar su energía de activación, prueba a dejar el teléfono en otra habitación, o a no reponer las pilas del mando a distancia y a dejar un buen libro en el sofá. Si tienes que moverte a cambiar de canal… lo mismo coges el libro o la guitarra 🙂

Parece una regla tonta pero es revolucionaria. Tómate en serio tus hábitos y optimiza la energía que requiere activar las cosas que te convertirán en una mejor persona y en una persona más feliz. Espero que te ayude. Yo ya empecé a ponerlo en práctica.

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